• No somos nadie

Argentina, el país asimétrico

No hay que ser un economista para ver lo obvio.

Alberto Fernández cumplió un mes de mandato. Pero las medidas económicas y políticas que tomó no nos sacarán adelante. Son sólo paliativos. No recuerdo un país tan autodestructivo como Argentina, teniendo todo y a la vez no teniendo nada. Viviendo de ilusiones y con una casta política engordada que tiene como concepto el de empobrecer a quienes dicen defender.


Un filósofo chino supo escribir: "da a una persona un pescado y comerá por un día, enséñale a pescar y comerá por siempre". Argentina y su clase dirigente es el paradigma de la ineptitud o quizás sean mentirosos empedernidos que hacen su trabajo fielmente: crear populismo para ganar elecciones.


Invariablemente, aquel MM era lento e inepto, sin empatia con sus ciudadanos. Técnico y demasiado obsecuente con el imperio del Norte, asfixiante e insensible. Este, AF fundamento su "solidaridad" con un predicamento de unidad ficticia que tiene un tiempo corto de expiracion.


Las asimetrias siguen existiendo y seguirán existiendo por este rumbo. Asimetrias de las que Argentina está acostumbrada, como la que marca el edificio de la Casa de Gobierno o la del edificio del Ministerio de Obras Públicas, casi en el medio de la 9 de julio.


Es un país miope, creído, desbordantemente agrandado, servil y complaciente, que no vota estadistas, vota imbéciles. Un país que no hace culto a la educación sino al facilismo, al regalo, al obsequio como despojandose del trabajo generalizado como valor, y como dignidad.


Por Oscar Ceballos

oscaralfredoceballos@gmail.com

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