• No somos nadie

Contextualizar la conversación. Conversemos con sentido

¿Qué rol nos convoca? En las charlas con colegas, clientes y amigos me vengo preguntando cómo ocupar nuestro rol y hacer “lo que se supone debemos” cuando tenemos una situación país tan presente y tan diversa en cada rincón de nuestras rutinas. Quizás las prioridades, las urgencias y preocupaciones nos cambiaron. Encontré una respuesta que me gustaría compartir y ojalá abrir una conversa.


Más que nunca, poner el foco en el otro/otra. En humanizar las conversaciones, saliendo del automatismo de preguntar ¿cómo estás? y no esperar respuesta, en mirarnos a los ojos, en preguntar con intención y escuchar con atención. En el mundo del “art of hosting”, el arte de ser anfitrión/anfitriona de conversaciones que importan, de las conversaciones para facilitar que emerja la inteligencia colectiva, trabajamos con algunas reglas que me gustaría compartir. La creo más vigentes que nunca:


1.      Preguntemos con intención. Nos interesemos por la conversación que trae la persona, indaguemos para comprender su razonamiento, su sentimiento, su preocupación.


2.      Escuchemos con atención. Con todo el cuerpo, no haciendo otra tarea a la vez, quitando las respuestas anticipadas que mi mente me trae. Escuchar con atención me habilita a entender qué dice quien está diciendo.


3.      Contribuyamos con nuestros pensamientos porque también puede sumar y, al mismo tiempo, lo hagamos en la medida justa, autorregulando el impacto en la conversación: digamos todo lo que queramos con responsabilidad en la elección de las palabras, del momento, en la extensión y en la pertinencia. Conversar implica construir con otro, no monologar.


4.      Preguntar para entender, parecido al número 1 pero diferente! Busquemos entender al otro u otra, implica que me desprendo (al menos un ratito) de querer tener razón o buscar convencer con lo que creo yo que es mejor.


5.      Nos enfoquemos en lo que importa: cuidar la relación desde el respecto, la presencia. Empatizar y, quien nos dice, ¡cambiar de opinión! Sumar nuevas posibilidades o simplemente, “prestar la oreja”… lo que sea que necesite cada uno.


Un resumen de esos puntos puede ser: Observemos las conversaciones en contextos y propongamos conversaciones contextualizadas.


La sensibilidad que requieren estos momentos es mucha. El tacto, el detalle, los gestos que tengamos (o dejemos de tener) pueden cambiar el estado de ánimo de alguien, además del nuestro, por supuesto.


Por Marina Córdoba, Comunicadora Social, especializada en estrategias de gestión de personas, comunicación estratégica, docente y facilitadora de conversaciones

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