Cuando un soldado vuelve a casa
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Cuando un soldado vuelve a casa

Actualizado: 19 de oct de 2019

Verdún (Francia)“Puede parecer que la muerte de una paloma no sea tan importante si tenemos en cuenta que la Batalla de Verdún, la más larga de la Primera Guerra Mundial entre febrero y diciembre de 1916, costó la vida a más de un cuarto de millón de soldados. Pero es conocida como La Valiente porque el 4 de junio de 1916 realizó su última misión con una petición de solicitud de refuerzos entre el Fuerte Vaux y la ciudadela de Verdun, donde llegó herida, gaseada y moribunda”. Gervasio Sánchez. "No me cansaré de decir que la guerra no finaliza un día determinado a una hora precisa porque los generales o los diplomáticos lo han decidido. La guerra acaba cuando se ordena el caos, se busca una solución a los desaparecidos, se identifica a los muertos, se reconoce los errores y se busca una solución que perpetúe el adiós a las armas".


Los soldados vuelven a casa vivos, muchos vuelven muertos y muchos son enterrados sin nombre en el lugar que combatieron, pero vuevlen a casa cuando lo recuperan, cuando son nombrados, cuando la identidad les devuelve el ser. La guerra no habrá terminado hasta que el último de sus soldados haya sido enterrado, dicen los rusos. Por eso, para muchos en la actual Rusia, la Segunda Guerra Mundial no ha terminado aún, aunque hayan pasado más de 70 años. Cada primavera, cientos de grupos de rastreadores peinan los bosques enfangados. Para enterrar a sus soldados. Y para enterrar la guerra. Mikhail Polyakov, jefe del equipo de rastreadores “Obelisco”: “Esta es la foto de Andrey Ilshaev. Hemos encontrado su cápsula de identificación y ponía que era de Moscú, concretamente de un pueblo que se llama Tarasovskaya. Con esta información en el bolsillo, cogí un tren y fui al pueblo. Cuando llegué, fui a la calle mencionada, y vi a una anciana, una babushka y le pregunté: “Dígame, por favor, “¿sabe si Andrey Ilshaev vivió aquí?” Ella me miró y dijo:” Sí, es mi marido. En febrero de 1942 se fue a la guerra, y desde entonces no he tenido noticias de él.” El honor, buscar los muertos de guerra, identificarlos y enterrarlos. En Estados Unidos Hubo más de 74.000 soldados norteamericanos desaparecidos en Europa en la Segunda Guerra Mundial.


El Departamento de Defensa cuenta con un comando conjunto de identificación de Prisioneros de Guerra y Soldados Desaparecidos en Combate, con base en Hawái, donde se trabaja para identificar a cientos de cadáveres de diversos conflictos pasados, sobre todo de la segunda Gran Guerra, de la Guerra de Corea, de la Guerra Fría y de la Guerra de Vietnam. "Tenemos un equipo de 600 personas, que comprende a funcionarios, lingüistas, forenses, odontólogos, analistas de inteligencia, especialistas de explosivos y artillería, investigadores, archivistas y decenas de otros especialistas", explica Larry Greer, portavoz de la Oficina de Prisioneros de Guerra y Personas Desaparecidas del Pentágono. "A diario, equipos individuales registran todo tipo de archivos antiguos aquí y en EE UU y en las instalaciones de nuestros antiguos enemigos. Ese tipo de investigación nos permite desplegar equipos de investigación a hacer trabajo de campo, entrevistando a ciudadanos, localizando puntos de enterramiento o donde fallecieron soldados y recomendando puntos de excavación si hay suficientes pistas. En el caso del soldado raso Bayne, sus restos fueron localizados en Francia", Sesenta años después de la Segunda Gran Guerra, Kennet Bayne, de 83 años, recibió la normalmente temida llamada del Ejército. "Hemos identificado el cuerpo de su hermano. Llegará en una o dos semanas", le dijeron. Fue enterrado en en el cementerio de Dundalk, en Maryland.


Con las guerras de Irak y Afganistán, esa ha sido una llamada habitual para muchas familias norteamericanas en los últimos años. La diferencia, en el caso de Kenneth, es que su hermano, el héroe de guerra Robert Bayne, murió, a los 26 años, en la Segunda Guerra Mundial, cruzando el río Rhin cerca de Mannheim, en los últimos meses de encarnizada lucha contra los nazis. Había cuatro soldados del Ejército norteamericano en aquella misión de alto riesgo. El protocolo del honor, de buscar, identificar y sepultar los muertos en combate, poner la ciencia y la tecnología, a disposición de ello, es algo que en nuestro país se hizo gracias al Plan Proyecto Humanitario, que logró identificar hasta hoy 114 soldados enterrados en el cementerio de Darwin, una vez finalizada la guerra de Malvinas.

Faltan 13 soldados. 5 de ellos tapados por oscuros intereses que rodean a comisiones asociaciones y confederaciones y secretarias, que se adueñaron de los muertos y reemplazaron verdades por mentiras. Cuando un soldado recupera su nombre, vuelve a casa.

Alicia Panero

Fuentes: Diario el País, La Gran Guerra: Sangre, Barro y Trincheras