• No somos nadie

Darwin, un nuevo acuerdo por la identidad, en un país miope.

Los primeros días de septiembre, la Cancillería Argentina y la Embajada Británica en Argentina, anunciaron la inminencia de la firma de un nuevo acuerdo. Iniciará la segunda etapa del Plan Proyecto Humanitario, entre los gobiernos de Argentina, Gran Bretaña y El Comité de la Cruz Roja Internacional, para la identificación de los cuerpos que yacen en la tumba C 1 1 10.


Nadie se preguntó ¿porque esa tumba?, ¿qué pasó con esos soldados, porque no habían sido incluidos? Así exista un ciudadano que quiera saber el porqué, debieron explicarlo.

Durante el desarrollo del Primer tramo del Plan Proyecto Humanitario, entre 2017 y 2019, se lograron identificar 115 soldados, pero quedaron excluidas, y con ellas sus familias, las tumbas conjuntas C 1 10 y B 4 16.



Quedaron excluidas porque somos un país, con un estado y una sociedad renga, miope, donde nada parece concluir sin defectos, sin rencores.

No podía ser de otra manera, en una Argentina que tiene por costumbre manipular a los muertos, que los de la Guerra de Malvinas, desarrollada en el marco de un gobierno de facto, que mucho hizo para manipular muertos, sus muertos, no corrieran la misma suerte,


El silencio, el oscurantismo, la complicidad, la falta de respuestas de instituciones y Comisión de Familiares, plantearon una batalla tan desigual como los combates de la guerra. Ir a la justicia hizo posible identificar a tres soldados, Walter Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna, a quienes la Comisión decidió nominar en la tumba conjunta C 1 10. Esto ocurrió en el año 2004, cuando se remodeló el cementerio y se dispuso de la identidad de los cuerpos de esa tumba y la B 4 16, sin explicación alguna.


Una denuncia, notas, cartas, mails a todos los involucrados en el proceso, hicieron posible que los soldados Aguirre, Sevilla y Luna fueran identificados en 2018, en tumbas individuales. Y sus madres, pudieron, antes de morir, ver el nombre de sus hijos en la tumba correcta, Ellas nada sabían de los nombre en la tumba conjunta. Ojala los funcionarios se pusieran en el cuero del ciudadano que pide respuestas y se siente enormemente frustrado ante la falta de ellas.


La tarea de la Comisión de Familiares, oficialmente administradora del cementerio, es quien manda a colocar las placas, fue deficiente con estas tres familias. En el viaje humanitario de marzo de 2019, esas familias tuvieron que ver los nombres de sus hijos, y el de su hermano en el caso de los Luna, en dos tumbas. No se molestaron en remover la placa apócrifa.

Fue quien escribe, quien le explico a la mama del soldado Aguirre porque el nombre de su hijo estaba en dos tumbas.


En una investigación que demando un año y medio, se analizaron los siguientes documentos:

Convenio de Ginebra de 1949 y sus anexos.

Report on the Argentine Reburial Operation, firmado por el Coronel Geoffrey Cardozo, Febrero de 1983 Primer Plan Proyecto Humanitario firmado por los gobiernos de la República Argentina, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y el Comité Internacional de la Cruz Roja, 2016, vigencia 2017-2019 Listado de Combatientes sepultados en el Cementerio de Darwin, facsímil enviado por el Ministro de Relaciones Exteriores Británico, para América, Douglas Cranley Onslow a los miembros de la Comisión de Padres de Caídos y Desaparecidos en Malvinas, antes de la construcción del cementerio. Listado enviado por la Fuerza Aérea Argentina al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, indicando en el año 2003, donde debían colocarse los nombres de los caídos de dicha fuerza en el nuevo cementerio de Darwin. Actas notariales de cambios de cruces originales de 1983 por las placas de granito negro en 2004, del libro de actas de la Comisión de Familiares y Caídos en Malvinas de dicho año.



El resultado de esta investigación, dos tumbas con nombres que no correspondían, fue informado en tiempo y forma a todas las partes, por escrito y oralmente, Por eso es que hoy estamos en el preámbulo de la firma de un nuevo acuerdo por la Tumba C 1 10. Volviendo a excluir a la B 4 16.

El motivo, no hay acuerdo de familiares de los cinco nombres que están en esa tumba.

En la documentación analizada minuciosamente, no existen pruebas de que haya habido un proceso científico de identificación entre 1983 y 2004, año en que se pusieron los nombres de estas personas en la tumba B 4 16 (Rodolfo de La Colina, Juan José Falconier, Marcelo Lotufo, Francisco Luna y Guido Marizza) En el año 1994 se encontraron más restos en las Isla Borbón, se cree de la misma tripulación, y fueron enterrados en el mismo lugar en dos tumbas, una que presumiblemente tiene los restos de dos personas y otra con los restos de una persona. El avión mencionado, Lear Jet, tenía 5 tripulantes, por lo que no puede haber 5 restos en Darwin y 3 en la Isla Borbón. En el Report on the Argentine Reburial Operation, firmado por el Coronel Geoffrey Cardozo, Febrero de 1983, dice que en la tumba B 4 16, hay dos restos no identificados correspondientes a 2 (dos) tripulantes, número de serie 176, ataúd único número 511. Por esto la cruz original tenía la leyenda “Dos soldados Argentinos Solo Conocidos por Dios”, al aparecer en 2004 los nombres de toda la tripulación, en 2017 esta tumba quedo fuera del acuerdo Plan Proyecto Humanitario, porque solo incluye tumbas con la leyenda “Soldado Argentino Solo Conocido por Dios”, excluyendo así a las familias que siempre tuvieron el deseo de identificar. Las actas notariales de los cambios de cruces originales, por las placas de granito negro, del año 2004, firmadas por la Comisión de Familiares de Caídos, no hacen mención alguna de personas identificadas en la tumba B 4 16. El informe presentado por la Fuerza Aérea Argentina en 2003 donde indica donde poner los nombres de sus caídos, señala que los nombres de los cinco tripulantes del Lear Jet T 24, deben estar en la tumba B 4 16, sin embargo, en una llamada al pie de la nota, aclara que no se ha identificado a ninguno y que las familias están autorizadas a ir tanto a las Isla Borbón como a Darwin.

Esta información fue entregada tanto a la gestión anterior como a la actual, la respuesta fue, debemos esperar el acuerdo de las familias. Siendo que dos familias quieren la identidad, una apoyaría a quienes la quieren y dos guardan silencio. Entonces deberá ser el estado el que vele por el derecho humano a la verdad y por el derecho humano a la identidad. Que cese su violación, no implica que las familias que guardan silencio no sean respetadas, pueden no dar consentimiento a la identidad de su familiar, sin impedir el acceso al derecho del otro.

En un tema sensible como este, es el estado y sus instituciones, la Comisión de Familiares de Caídos, son quienes deben propiciar el acceso al derecho de las familias que lo demandan, sin vulnerar el de los que no lo hacen.


Lo que no puede ocurrir es que el Cementerio de Guerra más simbólico para los argentinos como es el de Darwin, tenga una lápida apócrifa, porque científicamente, no sabemos quiénes son las dos personas que están en esa tumba, aunque tenga cinco nombres. Para memorial está el Cenotafio, donde están los nombres de todos los caídos, incluso los que murieron en el continente mientras transcurría la guerra.




No existen antecedentes internacionales de cementerios de guerra donde existan lapidas apócrifas, y hablamos cementerios con miles de muertos de la primera y la segunda guerra mundial, de distintos países intervinientes.

Incluso existen agrupaciones que aun buscan a esos muertos, para darles identidad, y esto tiene que ver con la dignidad del difunto.


La tumba del Soldado Desconocido, es un símbolo que no debe ser mancillado con nombres que suponemos, creemos o queremos poner. Eso redunda en esa manipulación del muerto que tiene tanto el estado argentino como su sociedad.


Una política de estado exitosa, como es el Plan Proyecto Humanitario, no debe seguir teniendo excluidos. Esto ensombrece la tarea de quien construyo el cementerio en 1983, Geoffrey Cardozo, es una falta de respeto a las personas muertas, a quienes con buena voluntad propician este acuerdo, de ambos países, de las islas, y a la sociedad argentina toda.


El Cementerio Militar Argentino de Darwin es un lugar histórico, la sociedad merece que refleje la verdad. Las personas que allí descansan son Héroes Nacionales por ley, esos héroes en primer lugar, sus familias, y todos los argentinos que no los vieron volver de la guerra, merecen ser honrados con la verdad.


Los cementerios de guerra y sus tumbas cuentan con la protección del Convenio de Ginebra, al que este país suscribe. Aunque seguimos miopes, y no parece importar mucho, que no se cumpla.


Existen estudios y jurisprudencia respecto de la atribución de dignidad humana y derechos fundamentales. Estas se han predicado casi exclusivamente en relación con la persona que puede expresar intereses, desplegar decisiones autónomas y asumir responsabilidades.

Según esos estudios, se atribuye la noción de dignidad póstuma a la persona muerta, de lo cual se derivan derechos y obligaciones referentes a la validación de sus intereses, deseos y creencias expresados en vida, lo cuales son ratificado por las disposiciones normativas vigentes en nuestro país. A partir del concepto de necro ética, sostenemos la naturaleza comunitaria de la muerte y las implicaciones prácticas del reconocimiento de la dignidad póstuma.


¿Quién está velando por la dignidad póstuma de esas dos personas? Ninguno de ellos opto por permanecer ocultos, sin la dignidad de la identidad. ¿ quien, desde la sincera empatía, se pone en el cuerpo y las mentes de esos familiares que se quedaron esperando?

Los muertos son la memoria de la guerra, honrar su memoria y la memoria colectiva solo se logra con verdad.


Sera un tema de la justicia a partir de tantas negativas y falta de intervención estatal y de la Comisión de Familiares, que el cementerio Militar Argentino de Darwin, incluya a los excluidos, y refleje la verdad en todas sus lapidas.


Alicia Panero.

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