Del plan llegar, a frenar la caída y crecer.
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Del plan llegar, a frenar la caída y crecer.

La resolución de la economía que sin duda es el problema más serio que deberá enfrentar el gobierno de Fernández junto a la pobreza, no será tan difícil como se imagina y como él mismo exagera.


Pero no por lo que dice Macri que "deja bases sólidas para crecer.." sino porque peor, nadie está dispuesto a estar. Sobre todo los factores de poder económico. Puede ser llamativo pero es así, un desenlace de crisis peor que el actual escenario y con consecuencias impensables ---como en Chile, Ecuador, Colombia y hasta en Francia--- en Argentina nadie quiere que suceda, ni los más poderosos, ni los más fundamentalistas punteros sociales.


A nadie le sirve estar peor, todos los sectores aún los exportadores, están en pisos históricos de su actividad. Los Bancos tienen casi como único cliente rentable, aún al BCRA. Las importaciones están en un nivel inédito de caída y por eso la balanza comercial con superávit. Las automotrices están operando con 1 de cada 4 líneas de producción, la industria llegó a sus mínimos y las Pymes y comercios no resisten más caída.

Siempre se puede estar peor, Venezuela es un ejemplo viviente de eso, pero acá nadie está dispuesto a permitirlo, por lo que se percibe.

Ahora, más allá de voluntad y deseo ¿se puede evitar seguir cayendo?


El tema central es salvar el peso, tener moneda ---en la que cobra sus ingresos la mayoría de la sociedad-- y para eso no queda otra, que como sea y de shock: frenar, no bajar, frenar la inflación. Después está la deuda tanto en pesos reperfilada para principio de 2020 por Macri y la deuda en dólares, que con las Reservas no se llega a marzo. Renegociando ambas deudas y organizando formas de pago posibles, en principio se arrancaría.


Hay una realidad en cuanto a deuda, si alguien debe poco y le cuesta pagar, es su problema. Si en cambio debe mucho, muchísimo, más de 90% del PBI y directamente es imposible pagar en los términos que se tomó la deuda, entonces el problema es del acreedor. Si tanto los acreedores en pesos defaulteados por Macri, como los acreedores en dólares, que con los que deja no alcanzan no aceptan una renegociación, el resultado es claro: no van a cobrar. Por eso no hay posibilidad, de que no acepten renegociar, más cuando saben que Argentina siempre pagó, están manifestando los nuevos funcionarios voluntad de pagar y sin quitas, y además quienes van a asumir son Peronistas por lo que tienen un control social, sindical y de sectores de la actividad económica, que caracteriza a frentes de este signo político. Renegociar las deudas se debería descontar, entonces hay que centrarse en la inflación.


No puedo decir que conozco el plan, solo vi uno de los tantos papers que están circulando entre los distintos grupos económicos de Fernández, pero me alcanzaron para adivinar algunos fundamentos.

Estos se sostienen al menos en 4 bases:

-Frenar la inercia inflacionaria con un acuerdo amplio desde precios, producción, salarios, energía y tarifas, para que el nivel de precios relativos y costos internos, no presione a un dólar mucho más alto, que deprecie más la moneda.

-Refinanciar deuda en dólares, tratando también de cerrar acuerdos sobre todo a partir de marzo cuando ya los dólares no alcanzarían con los acreedores privados.


-En paralelo renegociar los pagos con FMI, para tener ese aval con los mercados.


-Y por último en simultáneo, buscar destino a los pesos de la deuda capital e intereses defaulteada, para que no haya presión sobre el mercado paralelo del dólar y agrande la brecha con la que se terminan formando precios. La idea es que tampoco se queden en tasa esos pesos, salvo que se trate de fideicomisos productivos, porque no será atractiva la tasa del BCRA ni superadora de la inflación y en lo posible esos pesos vayan a inversión en la economía real y aumentar la actividad interna.

Todo dependiendo de las negociaciones de deuda que se hayan logrado ya sea en dólares como en pesos, se va a buscar generar fondos a exportadores en dólares para que haya más inversión y exportaciones, y generar créditos a tasas bajas en pesos al mercado interno, para que se reactive la capacidad ociosa en principio y luego ir por nuevas inversiones, sostenidas en una mayor demanda.

A la vez que se hagan todas estas gestiones macro y micro económicas y para levantar la actividad, el foco va a estar puesto en la emergencia, la pobreza y sobre todo el acceso a alimentos, para evitar cualquier riesgo de estallido.

Si estos cuatro fundamentos básicos se van a poder sostener a partir del 10 de diciembre cuando se suelte la montaña rusa, es difícil saberlo, pero las medidas concretas ya están escritas. Habrá Moratorias de todo tipo con foco en Pymes, comercios e industrias. Blanqueo de capitales también para que los fondos vuelvan al circuito local, aplicando algún punto más de impuestos si siguen afuera. Control de al menos cuatro aspectos de la economía y no solo de parte del Estado, sino buscando un compromiso de privados a quienes van a responsabilizar también del programa.


Jubilaciones y Pensiones serán desindexadas por inflación para no sostener la espiral de aumento de precios en la canasta de jubilados, que se posicionan con esos aumentos.

-Desindexar también el resto de gasto público en todos los sectores, desde Asistencia Social a actualizaciones de obras públicas o subsidios a empresas.

-El dólar será el tercer precio que se va a controlar, con las actuales restricciones e incluso totales si fuera necesario.

-Las tasas que ya vienen a la baja estas últimas semanas, sostendrían esa caída pero ahora de shock.


-Y por último el cuarto precio a controlar, serían las tarifas y la energía, que suma un alto porcentaje en el costo productivo y empresario.

"Poner plata en el bolsillo de la gente.." además de en las pymes, empresas, industrias y economías regionales, no significaría por lo que pude ver solo acordar un porcentaje de aumento en ingresos, que por otra parte deberían erogar también esas empresas privadas con sus empleados y no solo el Estado, sino, no quitarles ingresos vía inflación que es lo que más deteriora el poder adquisitivo y hace caer la demanda. También vía tasas de interés que irían a la baja les dejarían más dinero a empresas y familias con el endeudamiento que arrastran. Y vía baja de algunos impuestos en principio a sectores industriales y pymes, a continuación a trabajadores con impuesto a las ganancias y por último con la creación de Consejo Económico y Social, con la reforma Impositiva y Laboral que se consensue. Esto a la vez va a racionalizar los costos y habrá más dinero disponible para privados, que le va a dar más capital para inversión productiva a empresas.


El otro tema y que seguramente no será el último porque la coyuntura va a imponer nuevos problemas, es el deterioro de los términos de intercambio. Argentina aún exportando en sus mayores niveles productivos históricos sea de primarios, agroindustria, manufacturas e industria, tiene un promedio de 300 a 1000 dólares la tonelada, contra 3000 a 5000 dólares en promedio la tonelada, de productos, insumos y bienes terminados que se deben importar.

Si no se mejora ese nivel de intercambio, apenas comience a crecer la actividad interna que demanda importaciones, va a agravarse la carencia de dólares y quitar el cepo que puso esta vez Macri, estará más lejos.

El último tema que también se evalúa en los paper, es la dolarización habitual de la renta que genera el consumo, dado que más de 90% de la producción y comercialización de consumo masivo y bienes lo tienen multinacionales.

Si al deterioro en los términos de intercambio, se le suma la dolarización de la renta del consumo local, cuando los consumidores pagan pesos y las empresas retiran utilidades en dólares, los dólares nunca van a alcanzar. Se va a medir ese impacto por lo que se analiza en los planes de gobierno, para conocer cuánto se deberán desconcentrar las posiciones dominantes, para que haya menos jugadores de consumo que dolaricen su renta y así equilibrar la demanda de divisas.

La mirada que pude notar en los diferentes análisis que pude leer, es amplia y abarca desde medidas ortodoxas como desindexar y distintas reformas que buena parte del mercado e inversores reclaman, a medidas heterodoxas en cuanto a controles, acuerdos, restricciones y negociaciones de endeudamiento, priorizando en todos los casos levantar la actividad, distribuir renta y volver al crecimiento conjunto.

Macri deja algunas bases concretas, unas por virtud y otras por defecto.

Pero lo cierto es que esas bases, que no son muchas como para hacer pie, se deben aprovechar y reconocer para no volver a negar la realidad.

El déficit no es el que dice su informe no va a terminar en 0,5% del PBI, pero puede estar en 1 % o algo más y lo que hay que ver, es que de un PBI al menos 4 puntos más chico que en 2015. De todos modos que Fernández lo lleve a 3 o 3,5% sería el promedio tolerable para economías centrales (más teniendo en cuenta el escenario regional). Luego de intereses que se deberán refinanciar en pesos y como gesto pagar en dólares, ese déficit consolidado sumando el cuasi fiscal, va a necesitar como única alternativa, ya que mayor endeudamiento se descarta, crecer, que ingresen divisas y recaudar más.

En el plan de Fernández crecer no es objetivo, ni tampoco una opción, es una obligación. Sin reactivar la economía interna con el consumo y sin hacer crecer exportaciones sobre todo de valor agregado, el plan de Fernández no funcionaría.

Eso genera cierto vértigo, viendo la situación de pobreza, los estallidos sociales en la región e incluso en países centrales como Francia.

Sin embargo no hay opción.

Se llegó casi al fondo en la mayoría de los aspectos, caer más sería tentar la repetición de desenlaces anteriores.

Por eso es inédito el escenario que deja Macri, las encerronas que se deberán desarmar y las negociaciones que se deberán hacer.

Pero esta vez y con la experiencia acumulada de crisis anteriores, no es solo responsabilidad del Estado dar las soluciones, los privados quieran o no están comprometidos. De seguir derrumbándose el peso vía inflación y devaluaciones, no hay incremento de ingresos que lo compense y nadie puede resistir vender menos de lo que está vendiendo.

Del plan llegar de Macri, al plan frenar la caída y crecer de Fernández sin escalas y de shock, está la salida.

Cualquier otra opción, puede dar un resultado que conocemos de memoria en nuestra historia y lo vemos además en el espejo de la región. Solo que arrancando con más de 40% de pobres, sería inimaginable el desenlace hoy.


Pablo Villaverde


Reeditor.

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