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Educar al emprendedor, el secreto de la ayuda estatal exitosa

Actualizado: 2 de sep de 2019

El gobierno de la provincia de Córdoba otorgó microcréditos, de los cuales un porcentaje importante no lo utilizaron para el desarrollo de los negocios. Solo muy pocos fueron a las capacitaciones, con verdadero interés de desarrollo de los pequeños proyectos personales.


En épocas de crisis, y para la supervivencia ¿Qué podemos pedir? Podemos pedir todo o nada

Cuando una persona que no tiene trabajo decide comenzar con un emprendimiento, comienza a trabajar. A veces investiga, a veces hace lo que puede y le gusta realizar.


Por lo general el esfuerzo del comienzo en su emprendimiento empieza a rendir frutos en el corto plazo viendo que lo producido tiene una recompensa.


Por ejemplo, María una mujer de 25 años con una hija de 7, comenzó con su negocio de pan casero. Los vecinos de la localidad donde vive le compraron el producto por sus características. Luego comenzó a fabricar por pedidos, tortas y postres. El intendente de la ciudad le ofreció un crédito que le permitió comprar un par de máquinas (equipamiento) y un medio de transporte (un ciclomotor) para realizar algunas entregas.




El proceso productivo lo realiza en el garaje de la casa de sus padres, donde vive con su hija. Su autoestima está muy deteriorada porque por su condición social no ha podido ir al colegio secundario, le cuesta mucho leer y escribir, pero si valora la capacitación.


Con mucho esfuerzo el intendente contrató a profesionales para que le dieran cursos a quienes podían solicitar créditos para emprendedores. Se otorgaron 200 créditos y solo asistieron a los primeros cursos 15 familias. En donde para la sorpresa de los capacitadores había dos grupos que no solicitarían los créditos, pero si utilizarían las herramientas para el crecimiento de sus negocios.


María llegó al primer encuentro muy cansada porque se levantó a las 5 de la mañana a realizar el pan que luego distribuiría, luego fue a un bar donde colabora en la cocina. Tenía muchas ganas de aprender. Su expresión oral es muy pobre, pero logra integrarse al grupo porque todos se conocen.


Las herramientas que le brindaron los capacitadores eran muy básicas, desde armar un organizador del trabajo o agenda. Que le permitió ordenar las actividades diarias, compras y pedidos, que hasta ese momento lo tenía en su cabeza. Esta emprendedora además de trabajar tenía todo lo que debía hacer en su pensamiento sin sistematizar, sin organizar, sin darle importancia a las tareas con el seguimiento adecuado.


Comenzar por ordenar las tareas, hacerla pensar en grande. Que se imaginara su empresa con distintas personas trabajando y que comenzara a hacer listas de tareas que ella hacia y podía realizar otra persona.

Con esta tarea retomó el próximo encuentro, detallando todo lo que hacía. Su sorpresa fue muy grande y así comenzó a auto valorarse.


¿Cuál es el problema que enfrentan muchos emprendedores? El no saber qué pedir ni cómo pedir. A veces se piden los créditos para motivos diferentes y no para ser utilizados como aporte al negocio. Y luego ese dinero hay que devolverlo por más que sea a muy bajo interés.


Por otro lado, para gestionar de forma eficiente la empresa se pueden manejar herramientas muy sencillas que le van dando al emprendedor un enfoque realista, basado en acciones concretas que le permiten el crecimiento ordenado.


A María, al igual que muchos emprendedores les cuesta ver la proyección de su empresa, plantearse objetivos verificables y hacer que su negocio sea un poco más profesional.


La incentivación en la capacitación es fundamental para que los recursos volcados por el estado, sean aprovechados en que las personas que emprenden, cambien sus vidas.


A los emprendedores que tienen la energía para trabajar, ganas de obtener un rendimiento sobre su esfuerzo solo hace falta brindarles las herramientas adecuadas para que sean el semillero que logre desarrollo regional y nacional.


Magister. Nury Ruiz

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