• No somos nadie

Hechos inéditos de la Guerra de Malvinas

Actualizado: 2 de sep de 2019

Los buques hospitales y un descubrimiento argentino


Los buques hospitales, han existido desde siempre, desde el comienzo del registro de la

historia, que el mundo ha estado en guerra. Los primeros que se cree tuvieron estos

buques fueron los griegos y romanos, con los nombres de Therapia y Aescolapius.


Se sabe que desde el siglo XVII las escuadras de mar, iban acompañadas por barcos que se

encargaban de recoger y atender a los heridos.


Tanto durante la I como la II Guerra Mundial, se reconvirtieron buques, para ser utilizados

como hospitales de mar, tal fue el caso del Aquitania, o el Britanic, buque gemelo del

Titanic.


Los astilleros de Estados Unidos desarrollaron los buques hospitales más grandes del

mundo, ya el primero de ellos fue botado en 1920, el Relief.


Hoy cuentan con buques hospitales tan grandes como portaaviones, que se ocupan de

atender, abastecer y socorrer a las tropas estadounidenses que cumplen misiones en

distintos puntos del mundo.


En las guerras, los buques hospitales tienen la función de transportar en forma activa, los

heridos y enfermos desde las bases de ultramar a las bases territoriales del propio país,

para su posterior derivación y traslado.


Gozan de la protección establecida en las Convenciones de Ginebra, a partir de 1864, y en

el II Convenio, de 1949, se reafirmó esa protección, “para aliviar la suerte que corren los

heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar”. Este capítulo

recibió su bautismo en la guerra del Atlántico Sur en 1982.


La Convención establece, además que todos los barcos hospitales se darán a conocer

izando su bandera nacional y, si pertenecen a un país neutral, la bandera de la parte en

conflicto cuya dirección hayan aceptado. En el palo mayor, deberá ondear, lo más arriba

posible, una bandera blanca con una cruz roja. Si son países árabes la bandera de la Media

Luna.


Catorce mil kilómetros separaban las Islas Malvinas del Reino Unido y más de seiscientos a

los argentinos de sus costas continentales. La necesidad de desplegar buques hospitales,

fue apremiante.


En el Reino Unido existían planes de contingencia, para alistar buques mercantes como

hospitales, y a pesar de la premura de los preparativos del traslado, el requerimiento

recayó sobre el crucero de la compaña, el SS Uganda.


SS Uganda

La configuración consiste en convertirlo en lo que sea que se necesite a los efectos de

prestar servicios. El caso del SS Uganda, es un claro ejemplo, siendo un buque crucero de

recreación fue requerido por el Reino Unido para prestar servicios como buque hospital,

configurándolo o transformándolo, lo que implica el trabajo de muchos auxiliares expertos

en dicha tarea.


Para configurar un buque hospital, se necesitan, médicos, enfermeros, especialistas en

equipamiento, técnicos, ingenieros.


Es un trabajo conjunto con personal, por lo general de un hospital, y de una base naval. Se

deben instalar desde salas de primeros auxilios hasta quirófanos.


Para el 10 de abril el SS Uganda se encontraba cumpliendo sus funciones habituales

cuando fue requisado, y enviado a Gibraltar para su preparación. Previo desembarco de

sus pasajeros turistas en el puerto de Nápoles.


A bordo del SS Uganda, estaba la enfermera militar profesional, Nicci Pough, autora del

libro “Nave Blanca, Cruces Rojas”, junto a otras treinta y nueve mujeres, y fueron las

únicas con rango militar que estuvieron en la zona del conflicto y fueron las primeras

enfermeras Reales Navales en la historia, que sirvieron embarcadas.


Fue la primera vez que se evacuaban bajas directamente desde el campo de batalla, en

helicópteros, hasta el buque hospital. Este procedimiento ayudo a salvar muchas vidas.

Los buques hospitales gozan del respeto y protección de todos los contrincantes, cuando

cumplen con las condiciones establecidas en las Convenciones de Ginebra y sus

Protocolos. De eso se trató la preparación en 69 horas, en Gibraltar, del SS Uganda.

Se debe comunicar a la parte adversaria las características del buque, notificación,

nombre, dimensiones, nombre del capitán o comandante.


Tomaran las medidas necesarias para que puedan ser identificados con facilidad. Todos

los buques hospitales, pintaron de blanco la totalidad de sus cascos, con grandes cruces

rojas en sus bandas y en sus frentes. Durante la noche navegaban totalmente iluminados

especialmente en sus cruces rojas.


Otra condición que cumplieron fue la de no entorpecer ni colaborar por ningún motivo

con los combatientes de cualquier bando.


Estuvieron sometidos al derecho de control por parte de los adversarios o de la Cruz Roja

Internacional. De hecho tanto británicos como argentinos, llevaron a bordo a los largo de

todo el conflicto, un veedor de nacionalidad suiza, de la Cruz Roja.


El 13 de abril, las autoridades británicas, por mediación del gobierno suizo, informaron al

gobierno argentino, que el SS Uganda era buque hospital. Se convirtió en el más grande del conflicto, con una capacidad de 550 camas.


El 19 de abril se agregaron y notificaron a las autoridades argentinas, los HMS Herald, el

HMS Hecla y el HMS Hydra., cuya función seria evacuar a los heridos del SS Uganda y

transportarlos a Montevideo, Uruguay, cuatro días y medio por mar, y luego repatriados

en avión al Reino Unido. Eran buques de menor envergadura y más rápidos en su

desplazamiento.


Si bien la posición oficial de Uruguay fue de neutralidad, iniciado el conflicto las

autoridades iniciaron el denominado “Operativo Maíz” por medio del cual habilitaron el

Hospital Militar y el Hospital Maciel, para recibir heridos de guerra. También contaron con

el Hospital Británico, que habitualmente atendía heridos y enfermos de barcos mercantes

por la cobertura de sus seguros marítimos.


Al puerto de Montevideo arribaron más de 500 heridos, siempre custodiados por

dispositivos de seguridad de la Cruz Roja, y luego derivados por avión al Reino Unido.

En Argentina, el Comandante de Operación del Atlántico Sur informo, al entonces Jefe del

Estado Mayor Conjunto, el 15 de abril de 1982, que se designaba buque hospital al Bahía

Paraíso, a fin de que se realizaran las comunicaciones formales para cumplimentar la

Convención de Ginebra.


En 14 días, trabajando de día y de noche, en jornadas de 17 horas, en el Arsenal Naval de

Puerto Belgrano, junto al Hospital Naval y su personal, se realizó la conversión.

Era la nave más nueva de la Marina, y había participado el 3 de abril en las acciones de las

Islas Georgias, donde había sido plataforma para el desembarco helitransportado y el

traslado de helicópteros a las Islas Malvinas.


Zarpo de Puerto Belgrano, hacia el Atlántico Sur el 27 de abril, bajo una intensa lluvia.

El Bahía Paraíso fue requerido con urgencia para asistir a otros buques de rescate, que

participaban de la búsqueda de los sobrevivientes del Crucero General Belgrano, que el 2

de mayo había sido torpedeado por el submarino británico HMS Conqueror, de propulsión

nuclear.


“La circunstancia de ser el último buque en iniciar el rescate, reiteradamente enfrentaría a

la tripulación del Bahía Paraíso con la muerte o la decepción de hallar balsas vacías. Por la

misma circunstancia, los sobrevivientes rescatados por este buque serían los últimos en

recibir auxilios luego de permanecer más de 40 horas en las balsas. El Bahía Paraíso

proseguiría rescatando sobrevivientes –los últimos que serían hallados- hasta el mediodía

del 4 de mayo. En dicha ocasión, transcurridas unas 43 horas en que la sensación térmica

había promediado los 9 grados bajo cero, y a unos 100 kilómetros del punto de

hundimiento recogería los últimos 18 tripulantes vivos. Durante los cinco días en que

seguiría su patrulla, se encontraría con balsas vacías u ocupadas por cadáveres” Alejandro

Amendolara, “Guerreros de Blanco”.


El 3 de Junio de 1982, se dispuso transformar el Rompehielos Almirante Irizar, en buque

hospital, se realizó en 48 horas, en Puerto Belgrano, dotándoselo de doscientas sesenta

camas, dos salas de terapia intensiva, dos quirófanos, laboratorio bioquímico, sala de

radiología, sala de yesos, laboratorio de hemoterapia. También contaba una sala de

quemados, helipuerto y hangar. Fue un esfuerzo enorme, debido a la complejidad de la

tarea, y la rapidez de la realización, se apeló a la afectación de todo el personal de la base.


Almirante Irizar

El 4 de junio se realizó el encuentro en alta mar entre el Bahía Paraíso y el Uganda, en la

“Caja de la Cruz Roja”, en la que ambas partes intercambiaron delegaciones médicas, y del

encuentro surgió un hecho poco conocido en esta guerra: los británicos recibieron una

apreciable cantidad de medicamentos y plasma sanguíneo del que carecían, debido a que

no lo habían logrado conservar a causa de las vibraciones de los motores, mientras que los

médicos argentinos habían descubierto cómo hacerlo.



ARA Bahia Paraiso

Alejando Amendolara señala “Cabe aclarar que para evitar la hemólisis por el rolido y

vibraciones del buque, se usó un método simple pero muy eficiente ya que se colocaron

los sachet de sangre en forma horizontal sobre planchas de goma espuma, en la cámara

frigorífica de verduras (a 5 grados de temperatura y en la línea de crujía) lo que permitió

un uso hasta casi treinta días después de su extracción pese a todos los movimientos

sufridos. En su visita al Bahía Paraíso los británicos manifestaron graves problemas de

hemólisis en su banco de sangre por las vibraciones.” La hemolisis es la ruptura de los

glóbulos rojos de las bolsas de sangre, provocado, en estos casos por el movimiento de los

motores de los buques, que generan un efecto vibratorio llamado rolido.


Un descubrimiento argentino, que ayudo en la tarea humanitaria del enemigo, desconocida por muchos.


Alicia Panero

Autora del Libro “Mujeres Invisibles”

163 vistas