Historias con Música
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Historias con Música

En la medianoche del 23 de agosto de 1923, dos inmigrantes italianos, obreros, de filiación anarquista, eran ejecutados en la silla eléctrica por las autoridades del Estado de Massachusetts.

Pocas veces en la historia se ha visto el apoyo de un movimiento emocional de solidaridad humana de carácter mundial, como para con Sacco y Vanzetti.

Eran los tiempos en los que conmovía más la injusticia que un incendio en Notre Dame.

Las irregularidades de un juicio obsceno mostraban, no la condena de los crímenes por los que se los acusaba, sino de las ideas políticas de los detenidos.

Un periódico francés se preguntaba, ya en aquella oportunidad, si la estatua de la libertad todavía podía iluminar al mundo.

¿Alguna vez lo hizo?

A cincuenta años de aquella infamia, la más grande voz femenina de la canción de protesta entonaba un himno en conmemoración de aquellos obreros devenidos en símbolos.

Si Joan Báez denuncia, en su letra, injusticias aún presentes, en su voz y su gesto replica los deseos de Vanzetti: “No está lejano el día en que habrá pan para toda boca, techo para toda cabeza, felicidad para todo corazón.”

El mundo, aún, no le ha hecho justicia a su reclamo.

Por Nico Moretti

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