Junio de 1982: Cuando Adiós Nonino sonó en homenaje a los caídos en Malvinas.
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Junio de 1982: Cuando Adiós Nonino sonó en homenaje a los caídos en Malvinas.

No era un día cualquiera, y no sería un tango cualquiera. Faltaban horas para que en Puerto Argentino se firme la rendición ante las tropas británicas, luego de 70 y pico de días de la guerra más cruel que nos tocó.


Mientras eso pasaba, en la entonces Berlín Occidental, Astor Piazzolla, junto a un grupo de artistas argentinos se presentaba en el escenario. Tocó en la Filarmónica de Berlín Occidental, la Philharmonie, allá era verano de 1982.


Piazzolla es una marca de identidad argentina en el mundo.


Por aquí, aun no contábamos cuantos muertos teníamos, apenas días antes nos decían que íbamos ganando. Llegaba el fin de una guerra absurda cuando en Berlín Occidental, Jorge Escalante, periodista chileno exiliado en aquella ciudad, era testigo privilegiado de una noche única. Luego del espectáculo Piazzolla accedió a darle una nota.


“Yo vivía ahí mi destierro desde hacía siete años. Me fui a casa con el corazón en bandolera. Crecido más alto que el Muro de Berlín. El astro aceptaba la entrevista. Esa noche su bandoneón atacó con siete filos. Destripó estómagos. Mi recuerdo es que casi toda la noche pulsó su bandoneón alemán Doble A con los ojos cerrados. Hay magia que no se mira" Escribe Escalante.

“Esa noche en la Philharmonie los alemanes salieron levitando. ¡Quién era este argentino que les venía a chasconear el orden de la vida! Ahí, en esa misma sala, ellos habían visto al rey Von Karajan dirigir la Filarmónica de Berlín. Claro, el petizo les regalaba el fuego de Wagner y los truenos de Beethoven. Después volvían a casa tarareando algún acorde de la Obertura de Tannhäuser, y como cada tardenoche, cenaban tranquilos el Abendbrot.


Pero este argentino les azotaba las tripas. Los hacía soñar. Entonces no se iban directo a casa por el Abendbrot, sino a la Kneipe por la cerveza que les maceraba la lengua y les ponía los huesos livianos.”


En la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires, un artículo del Diario Crónica del 14 de junio de 1982, titula “Piazzolla dedico su tango a los caídos de Malvinas” ¿Era acaso, el primer homenaje?

La nota, amarillenta dice “Después de una breve declaración en que Piazzolla dedico su tango Adiós Nonino, a los soldados caídos en Malvinas, provocando manifestaciones de aprobación y critica en el auditorio”

Eran épocas de mentiras en los medios manejados por la dictadura, por lo que ante la noticia vieja, buscamos a Escalante, quien nos confirmó que Piazzolla dijo lo que decía Crónica. Y amablemente nos envió el textual.


En un escenario europeo, recordar a los soldados caídos en esos días de junio del 82, fue un acto de verdadero coraje. Sin patriotismos impostados, solo una breve dedicatoria nada menos que de ese tango, escrito por el en el 59 en homenaje a su padre. Adiós Nonino emociona a cualquier argentino aquí y en el mundo, porque es tango, es identidad. Como es Malvinas, como son los soldados muertos. Astor los evoco antes quizás que sus padres supieran si volvían o no, se atrevió a mencionarlos, cuando aquí un tiempo después se los oculto. Y eso es lo grande de esta historia.

Jorge, “EL Gato”, Escalante: -"Usted anoche en la Filarmónica dedicó uno de sus obras a los soldados argentinos que murieron en la guerra de Las Malvinas, ¿qué es para usted esta guerra? Un dolor...un dolor...una guerra estúpida, las guerras son estúpidas...nunca nadie gana nada, lo que se hace es perder...se pierden vidas humanas y es un dolor muy grande...un dolor con cierta esperanza de que no vuelva a ocurrir algo así en la vida”


Escalante: “¿para usted las Malvinas son Argentinas?”


Piazzolla: “Son argentinas y en el fondo, no me importa tanto ahora, prefiero tener a mi gente contenta, que no haya más necesidad de que se mate gente para recobrar unas islas que, según dicen son nuestras. Sí...ya sé que son nuestras, pero en el fondo no me preocupa tanto ahora...me preocupa más la vida de los soldados. Pasamos 150 años sin tenerlas y no nos vamos a preocupar ahora. Me preocupa más la vida de los soldados argentinos".


Antes de terminar la nota, le dijo a Escalante - Oiga, usted sabe de tango y de mi música, por eso me buscó anoche.

Y él escribió: “Fue como si un hada vaciara un bálsamo tibio sobre mi piel. Era cierto, yo sabía de tango y adoraba su música, pero distinto es que me lo dijera el mismo astro, que revelaba un ego más alto que el Everest.


Me dijo que a los soldados a argentinos que murieron les dedico Adiós Nonino, su obra más querida, dedicada a su padre cuando murió, esa obra es un clásico en todo el mundo y la que más satisfacciones le dio, reconoció.


¿Tal vez su homenaje fue el de un padre? Nunca lo sabremos, pero esa dedicatoria fue por demás significativa, y emotiva hoy casi 38 años después. Muchas cosas aun no dichas, no contadas, no escritas, hacen de esa guerra un episodio que apasiona al mundo. La dedicatoria de Piazzolla, precisamente de ese tango, les dio por primera vez identidad a los soldados argentinos caídos.

Poco sabríamos de ellos, hasta tiempo después, de que Piazzolla les dedico su tango más querido.


Como narradora de esta historia no puedo evitar que se me erice la piel, imaginando oír los acordes de Adiós Nonino, en Darwin, como un símbolo de identidad.


Alicia Panero.


@GatoEscalante


Foto de portada: la noche del concierto. Autor: Jorge Escalante.


Imagen: Edición del Diario Crónica 14 de Junio de 1982.


Fuente: Mi encuentro con Astor Piazzolla, el genio del tango argentino, en el Berlín de 1982. EL Mostrador.