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Historias con Música

Actualizado: 21 de dic de 2019

En la madrugada del 15 de septiembre de 1963, una pila de dinamita colocada debajo de las escaleras de ingreso de una Iglesia Bautista de la ciudad Birmingham, en el estado de Alabama, se cobraba la vida de cuatro adolescentes de la comunidad afroamericana que frecuentaba el templo. El atentado, llevado a cabo por el Ku Klux Klan, significaría un punto de inflexión en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos. El mismo Martin Luther King lo definiría como uno de los “crímenes más crueles y trágicos jamás perpetrados contra la humanidad”.

John Coltrane ya era, por entonces, uno de los principales saxofonistas y compositores de la escena del jazz. Dueño de una mística particular, “Trane” - tal como se lo apodaba - entendía su música como un medio para hacer felices a los demás: “Me gustaría llevar a la gente algo así como la felicidad. Descubrir un método para que, si quiero que llueva, comience a llover de inmediato. Si uno de mis amigos está enfermo, curarlo a través de alguna canción.”

Interpelado por los sucesos acaecidos en la Iglesia Bautista, Coltrane compondría el tema “Alabama”, aparecido en su álbum Live at Birdland de 1963. Más que un homenaje, es posible advertir la sublimación de un dolor. El dolor de las víctimas inocentes, como de la humanidad toda frente a las marcas incomprensibles del odio. Pero al mismo tiempo, las notas de Coltrane nos dejan la suave sensación de que incluso ante aquello que se presenta como aberrante, siempre queda lugar para la esperanza.



Por Nico Moretti

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