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Las huellas de John F. Kennedy en Córdoba-

Asconchinga, además de ser conocida por sus bellezas naturales, es un descanso en la historia, ya que por allí han pasado, dejando sus huellas, tanto figuras nacionales como internacionales.

“Perro perdido” es el significado indígena de Ascochinga, a mitad de camino entre Jesús María y la señorial e inglesa La Cumbre, en el valle de Punilla y a 80 kilómetros de Córdoba Capital.

La Estancia La Paz, era propiedad del dos veces presidente argentino Julio Argentino Roca, el tucumano se había casado en Rio Cuarto, con Clara Funes, heredera de La Paz. Hoy es uno de los hoteles más hermosos de las sierras de Córdoba

Fue en La Paz, donde Julio A. Roca armo su estrategia política, junto a su cuñado Miguel Juárez Celman.

Roca paso muchos veranos en la estancia cuyo parque fue diseñado por el arquitecto Thays. Recibía allí a sus ministros y siempre acompañado de su familia.

La Paz había sido parte de Santa Catalina, la estancia más grande que establecieron los jesuitas en territorio argentino en 1662. A un par de kilómetros de Ascochinga, fue alojamiento de Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda y Carlos Pellegrini.

"La Paz ha sido mi refugio desde que me instalé en Buenos Aires. Allí paso todos mis veranos, gozando de la cascada natural que forma un lugar para bañarse muy agradable, aprovechando un parque que ha crecido y se ha refinado con el tiempo y disfrutando, en fin, de la fresca hospitalidad de la vieja casa", señala el libro Soy Roca del historiador Félix Luna.

Después de 1900 la zona de lleno de casonas señoriales donde veraneaban las familias más encumbradas. En la estancia San Miguel veraneaban los Cárcano. Miguel Ángel Cárcano, estudioso de los jesuitas, diputado, embajador en Francia y Gran Bretaña y destacado diplomático.

De todos los personajes públicos que pasaron, vivieron en la región es JFK el que más atrapa. John FitzGerald Kennedy cumplió 24 años en 1941 en Ascochinga; también él -como tantos otros- llegó por una invitación de Miguel Ángel Cárcano.

En 1966 Jacqueline repitió la visita con John-John y Caroline. Llegaron a la siesta en un avión de la USA Air Force. La viuda afirmó: "Espero que mis hijos sientan la felicidad que mi esposo conoció aquí y que cuando crezcan comprendan por qué su padre quiso tanto esta tierra"

Según publicó el Diario La Nación “John-John anduvo en el petizo "Milagro" y arrió ovejas; su mamá cabalgó a pelo con atuendo de gaucho. La familia comió asado, escuchó al grupo folklórico Los del Sequía y recibió a una delegación de maestros y alumnos de una escuela pública, quienes les reglaron un mate con bombilla de plata e incrustaciones de oro y un facón criollo. Jackie firmó un pergamino como recuerdo. Por supuesto, también visitaron la iglesia del Sagrado Corazón.”

La historia de JFK en la zona fue muy conocida por los antiguos pobladores, y hasta se tejieron leyendas de romances.

El 27 de mayo de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, un joven John FitzGerald Kennedy celebraba su natalicio número 24 en un puesto de la Estancia Santa Catalina, en Ascochinga. Había llegado allí invitado por Miguel Ángel Cárcano, quien fuera embajador argentino en París y en esa época propietario de la estancia. JFK lo conoció durante la asunción del polémico papa Pio XII en Roma, donde su padre Joseph coincidía con Cárcano en las tareas de diplomacia. Cuenta la leyenda que quien fuera presidente de Estados Unidos, estaba prendado de la belleza de Stella Baby de Cárcano, una de las hijas de Cárcano.

Además, las cabalgatas y la vida campestre por el lugar lo enamoraron en igual forma. Tan es así que su ya viuda, Jackie Kennedy, cuando volvió al lugar con los hijos de JFK, lo hizo para que conocieran la tierra «donde su padre había sido tan feliz».

Hoy una placa recuerda su paso en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Ascochinga. La visita de quien luego fuera asesinado con un disparo en la cabeza, sin que aún se sepa a ciencia cierta quien fue su ejecutor, se prolongó desde el 26 de mayo al 10 de junio. Fue un viaje de graduación por América del Sur, tras egresar en Harvard. Luego ingresaría a la Armada y finalmente se dedicaría a la política.

Quienes afirman su romance con la hija de Cárcano, sostienen que sus cartas, están guardadas en el JFK Library and Museum, y esas cartas confirmarían ese romance: el del presidente más icónico de Estados Unidos, con una argentina, en las sierras de Córdoba.

Alicia Panero

Fuentes:

Diario la Nación.

Soy Roca, de Félix Luna.

El Diario de las Sierras.

Córdoba de Antaño.

Imágenes: Ambito.com

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