• No somos nadie

Malvinas, la guerra que no acaba: Veteranos versus movilizados

De las muchas grietas que es víctima nuestro país, hay una que tiene que ver con la guerra de Malvinas. Entre soldados que combatieron o estuvieron en la zona que la ley determina para que tengan esa condición, y aquellos que fueron movilizados, o desplegados desde las unidades donde prestaban revista, a bases militares al sur de nuestro país, no llegando nunca a las islas. Las causas son múltiples, pero no llegaron porque la guerra fue breve y terminó luego de días de combate. Si tenemos en cuenta que la flota británica llegó a fines de abril, desembarcó el 21 de mayo, y la capitulación o rendición se firmó el 14 de junio de 1982, estamos ante una guerra breve.


Esto no elude la permanencia en las trincheras y pozos de zorro de los soldados argentinos desde los primeros días de abril y hasta el fin del conflicto, con la única certeza de no saber cuándo serian atacados, lo que según estudios médicos internacionales, provoca un estrés pos trauma elevado, ya que para esos soldados la única verdad, era que podían morir, pero no sabían cuándo.


Mucho más grave, el estrés que sumaron los combates terrestres a esos soldados que estuvieron dos meses en un pozo de zorro o trinchera helada. Ellos son según la ley veteranos de guerra, junto a marinos que navegaron las aguas que rodean a las islas y pilotos que volaron ese espacio aéreo.


Aquellos que fueron movilizados o desplegados desde sus unidades de origen a bases en el sur del país, conocidos o autodenominados “ continentales” “ ex combatientes no reconocidos”, “ veteranos no reconocidos”, esperaron, prestaron seguridad en el litoral atlántico, dieron asistencia logística, fueron radaristas, mecánicos y ejercieron cuanta especialidad hay en las Fuerzas Armadas. Pero no son “veteranos” no reconocidos, simplemente no son veteranos.


La ley 23.109 dice: Artículo 1º.- A los efectos de la aplicación de la Ley 23.109 se considerará veterano de guerra a los ex-soldados conscriptos que desde el 2 de abril al 14 de junio de 1982 participaron en las acciones bélicas desarrolladas en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, cuya jurisdicción fuera determinada el 7 de abril de dicho año y que abarcaba la plataforma continental, las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y el espacio aéreo correspondiente.


Por lo tanto, todos fueron movilizados, pero no todos son veteranos. Aquellos desplegados a las bases del continente y en la Isla Grande de Tierra del Fuego, no participaron de las acciones bélicas, aunque insistan en que las hubo en el sur del país.


Basan su reclamo en varias cuestiones, entre ellas, los muertos que, entre los 649 caídos en la guerra, 17 de ellos murieron en el continente sin haber llegado a la zona que indica la ley, están enterrados en sus lugares de origen y sus familias cobran los beneficios de todas las familias de caídos, Esto fue denunciado, esas familias no perdieron el derecho del beneficio adquirido, pero si se aclaró según el Boletín Reservado del Ejército Nro. 5066 del 09 de setiembre de 1983 que nomina a ese personal “caídos en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur”, incluyendo a los que murieron a consecuencia de la Guerra de Malvinas, en acto del servicio fuera del TOAS.


Que la condición de “Muertos a consecuencia de Malvinas” debería subdividirse en “Muertos por accidente” y “Muertos por enfermedad”.


Otro punto que esgrimen para su reconocimiento son las posibles acciones bélicas del continente. Estas acciones nunca fueron probadas, pero aseveradas por algunos veteranos ingleses. Lo que no significa que sean reconocidas los gobiernos de Argentina y Reino Unido. Hubo un episodio el 23 de Mayo en el que según señalan, fue abatido un helicóptero británico, pero que en realidad se trataría una aeronave propia de la Armada, un avión de exploración antisubmarina Grumman S-2 Tracker.


Chile hizo una convocatoria de reservistas y los despliegues de tropas sobre la frontera sur, eran comunicados al gobierno argentino, y el 21 de mayo de 1982, día del desembarco británico en Malvinas, hicieron su repliegue. La maniobra habría sido, aferrarnos a la frontera con Chile para no reforzar las islas. Cuando los británicos ponen un pie en Malvinas, la suerte estaba echada y era cuestión de días, seria allí cuando los chilenos repliegan para no dar excusa de un ataque argentino. Esto está aún en estudio por lo que no es basamento para reclamo alguno.


Por estos días apareció un ex combatiente británico, Edward Denmark que asegura en una carta a Mauricio Macri que "sigue habiendo una gran injusticia" contra los excombatientes argentinos que estuvieron en las bases militares en el continente. También envió un video por medio de un soldado continental, que se lo dará a unos militares para que se los de al Presidente. En el habla del reconocimiento de los soldados que se encontraban en la isla Ascensión por parte del Reino Unido. Esos militares y civiles fueron reconocidos desde el honor y condecorados, ya que no cobran pensión alguna. Denmark hace unos años escribió un libro, que ahora promociona pero que aporta pocas certezas a su pedido, “Not for Queen and Country” es el título del libro. Esto se toma por quienes reclaman como un reconocimiento británico, y no de un británico como en realidades.


Si hablamos de reconocimiento económico, estos soldados desplazados, movilizados o desplegados de sus bases de origen, debieron cobrar en su momento viáticos, para movilidad y comida como todos los militares que aun hoy, son trasladados transitoriamente a otras bases. Estos pagos se contabilizan por día y distancia del lugar de revista. Eso cubre además el desarraigo transitorio.


SI vamos al reconocimiento honorifico, por la colaboración prestada y el buen desempeño en las tareas asignadas, por ejemplo, la Fuerza Aérea declaró veteranos institucionales, es decir para el ámbito interno de la fuerza, a todos aquellos que fueron desplegados a bases del Sur, recibieron diploma y medalla del Congreso de la Nación. SI el reclamo es por lo económico, debió estar saldado por los viáticos referidos en el párrafo anterior, si el reclamo es por el honor, las demás fuerzas deberían hacer algo similar a la Fuerza Aérea, aclarando perfectamente las diferencias y saldando este tema.


Apenas a tres meses de finalizadas las hostilidades, el Gobierno Militar sancionó la Ley nacional 22.674, estableciendo las pautas para el subsidio a las personas con inutilización o disminución psicofísica por su intervención en el Conflicto con el Reino Unido. Su artículo 1° disponía que: “Toda aquella persona que resultare con una inutilización o disminución psicofísica permanente, como consecuencia de su intervención en el Conflicto con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, y en la Zona de Despliegue Continental, tendrá derecho a un subsidio extraordinario que se otorgará previa comprobación de las circunstancias que determinaron los hechos, mediante las actuaciones que al efecto serán labradas en el ámbito militar correspondiente. Si como consecuencia de dichas acciones se hubiera producido el fallecimiento de esas personas, el subsidio será concedido a sus respectivos causahabientes.


Es decir, esta ley distinguía claramente entre el “Teatro de Operaciones del Atlántico Sur” y la “Zona de Despliegue Continental”, con lo que contempla ambos supuestos: a los que se desplegaron en las islas (Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur) para el primer supuesto, y también aquellos que permanecieron en el continente, para el otro.


La población entera de las ciudades patagónicas vivieron en estado de alerta, oscureciendo sus casas, organizando la defensa civil de sus ciudades, los jóvenes de las escuelas secundarias fueron instruidos en protección para bombardeos antiaéreos, y si bien no fueron desplazados, también vivieron la guerra como civiles, siempre los más vulnerables, en los conflictos armados y sin responsabilidad ni elección alguna.

Qué reclamo más que el honor queda para las enfermeras, por ejemplo, del Hospital Naval de Puerto Belgrano, para quienes la guerra terminó cuando el ultimo herido se fue de alta el 20 de diciembre de 1982, cuando todos los desplegados ya estaban en sus casas. Haciendo guardias infinitas, trabajando sin dormir y sin cobrar porque no se movieron de su unidad de revista.


De los 14 mil efectivos declarados después de la guerra hoy se pagan hoy más de 23 mil pensiones de guerra, que equivalen a tres jubilaciones mínimas, más la provincial, más la de algunos municipios.


Sería un enorme reconocimiento depurar ese padrón, reconocer a quien se deba reconocer, y agradecer a quienes como militares y conscriptos fueron desplegados desde sus unidades, reciban una condecoración de reconocimiento y agradecimiento.


El querido Beto Altieri, que lucho en Monte Longdon, recuperó su casco luego de una nota de quien escribe y de un benefactor que lo compró en un remate, dejó medio cerebro en Malvinas. No hay equiparación alguna con los reclamos de los que hablamos, y como él, muchos más.


El honor de servir a la patria no tiene precio, al menos para algunos, aunque las pensiones sean tentadoras.


Por Alicia Panero

133 vistas