• Ignacio Panero

Malvinas y el Atlántico Sur: el largo camino a la soberanía.

Actualizado: may 5

Han transcurrido treinta y nueve años de la Guerra de las Malvinas en la cual Argentina trató de recuperar por medio de la fuerza la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur de la ocupación colonial del Reino Unido. Tras dos meses y doce días de conflicto bélico este finalizó con la victoria británica y su recaptura de las islas, dejando un saldo de 649 muertos en el lado argentino y 255 en el británico.


Los reclamos Argentinos sobre la soberanía de los territorios ocupados por el Reino Unido en el Atlántico Sur continúan en la actualidad, reivindicados en nuestra Constitución Nacional y mediante la persistencia de reanudar las negociaciones en organismos internacionales y regionales en conformidad a las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas. Pero este largo proceso desde la finalización de la guerra no está exento de dificultades que se expresan en los escasos logros conseguidos con dicho objetivo.


Analizaremos el panorama internacional actual en torno a la cuestión de la soberanía de las Malvinas y los territorios del Atlántico Sur y la importancia de los recursos que allí se encuentran. Donde por un lado tenemos a un Reino Unido que siempre ha mantenido una política exterior rápida y eficaz para ganar poder en el territorio en disputa neutralizando a una Argentina, que, sumida en sus problemas políticos internos, ha perdido paulatinamente su capacidad de proyección de poder para defender su soberanía; Sumado a una política exterior errática donde se han deteriorado las relaciones bilaterales con aliados y organismos que apoyan la postura argentina sobre las Malvinas.


Malvinas es un fiel modelo de la dificultad que tenemos de resolvernos a ser un gran país; de dejar de ser un recordatorio de glorias y penurias vividas, y decidirnos a dar un bienestar posible a los argentinos. Deberíamos comprender que el mar argentino y los archipiélagos del atlántico sudoccidental son parte de nuestro territorio y que, por esos espacios, perdieron la vida 649 connacionales. (Lerena, 2016:1)


Contexto de oportunidades


La falta de una política exterior y de defensa coherente y continua en los diferentes gobiernos de turno argentinos posterior a la guerra han permitido que el Reino Unido pueda desoír los llamados al diálogo y negociación sobre los territorios en disputa, inclusive yendo más allá y no respetando los compromisos de las Tratados de Madrid realizando ejercicios militares a gran escala, permitiendo la explotación pesquera y petrolera de recursos argentinos en la zona (1), hasta las recientes declaraciones del Primer Ministro Británico Boris Johnson donde aseguró que está dispuesto a “defender militarmente las Malvinas” mientras anunciaba su plan de incremento de la capacidad militar del Reino Unido.




Los Nuevos portaaviones del Reino unido HMS Queen Elizabeth y HMS Prince of Wales capaces de transportar los cazas polivalentes de quinta generación F-35 Lighting II


No todo el panorama se encuentra negativo para Argentina con respecto a poner en agenda la cuestión de la soberanía por las Islas Malvinas y los territorios circundantes con el Reino Unido. Se nos presenta un nuevo panorama con el “Brexit” que puede ser transformado en una oportunidad, en el cual esta salida de la Unión Europea dejaría sin efecto los acuerdos pesqueros con la unión europea afectando significativamente la economía de los habitantes de Malvinas por el cual han demostrado su preocupación y descontento (la pesca representa el 90% de la actividad económica de la población malvinense).


En este contexto, ha de sumarse que Argentina ha obtenido la aprobación por parte de la ONU de la ampliación de su plataforma continental y el control de sus recursos. Sumado a ello las avanzadas negociaciones en la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE podrían dar pie a que los acuerdos y licencias de pesca en la zona deban provenir de Argentina, dejando sin validez las cuestionables licencias de pesca otorgadas por el Gobierno Británico de las Malvinas. Esta situación representa una gran oportunidad para poder incomodar y comprometer al Reino Unido a negociar con Argentina o enfrentarse a un deterioro en su relación con la población malvinense que si su situación económica llega a comprometerse, lleve a que las propuestas del Comité de Descolonización de Naciones Unidas sean vistas de buen grado.



En color azul oscuro se observa el nuevo limite de la plataforma continental argentina,

Por otro lado, el control exclusivo de los recursos pesqueros y petroleros del Atlántico Sur por parte de Argentina brindará un alivio a sus problemas macroeconómicos por la gran generación de divisas que representan (2).


Una Argentina soberana del Atlántico Sur


Si Argentina quiere transformar esas oportunidades en logros y objetivos tangibles que le permitan acercarse a recuperar la soberanía de las Islas Malvinas debe en primer momento diseñar una política exterior fuerte y definida que persista sin importar las ideologías del gobierno de turno que se encuentre en el poder ni sea manejada por los problemas de agenda internos. En segunda instancia se debe también acompañar esta política exterior con recuperar nuestra capacidad de proyección de poder para poder defender nuestros intereses soberanos. Mediante la cooperación con nuestros aliados y socios históricos de América Latina y la búsqueda de nuevos espacios de cooperación Sur-Sur que comparten dificultades y desafíos similares será posible.


Para trazar la hoja de ruta de nuestra política exterior en torno a Malvinas se deben denunciar y dejar sin efecto los Acuerdos de Madrid de 1990 en parte por las reiteradas violaciones al mismo por parte del Reino Unido, como también para no reconocer que Malvinas tiene una Zona Económica Exclusiva propia en la plataforma continental Argentina y sus recursos marítimos.


Al mismo tiempo, Argentina tiene que recuperar espacios en organismos internacionales y regionales donde pueda poner en agenda la cuestión de Malvinas. La experiencia de organizaciones como UNASUR (3) y su Consejo de Defensa Suramericano que en su momento generaron un espacio de cooperación y diálogo en materia de seguridad y defensa para la región de Sudamérica en la cual la cuestión Malvinas era abordada de manera regional para su solución(4). Actualmente se podría aprovechar las buenas relaciones bilaterales con México para relanzar organizaciones regionales como la CELAC (5) potenciando sus alcances y funciones de manera similar a UNASUR y abordar la cuestión de las Islas Malvinas a través de la cooperación en defensa y no solo con declaraciones de prensa. Con respecto al cono sur, Argentina debe de negociar con sus socios del Mercosur para establecer reglamentos y legislaturas comunes en materia de pesca en el Atlántico Sur con el objetivo de abordar de manera conjunta el control de las flotas extranjeras y su entrada a los mares protegiendo los intereses de los países miembros del bloque.


Por último, el diseño de una nueva política exterior que busque poner en agenda la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas, y llevar a Inglaterra al diálogo y la negociación, debe estar acompañadas con políticas que permitan a Argentina recuperar sus capacidades de proyección de poder y de defensa de sus intereses soberanos. Desde Teóricos como Weber “El Estado es la institución que tiene el monopolio legítimo de la fuerza”. Un Estado debe ser capaz de ejercer poder soberano sobre sus territorios y protegerlo de intromisiones y amenazas extranjeras. Solo una política exterior que denuncie violaciones a los acuerdos y a la soberanía han demostrado no ser suficiente, Argentina debe dotar a sus fuerzas de defensa y seguridad los medios necesarios para el control efectivo de sus espacios marítimos y sus recursos naturales de la depredación de flotas extranjeras. La actualización de las multas pesqueras y la creación del FONDEF (6) son los primeros pasos necesarios en ese camino a seguir. Con el veto británico a Argentina de todo equipamiento militar que tenga componentes de fabricación inglesa se debe buscar nuevos proveedores no tradicionales como China, Rusia, Pakistán e Israel y haciendo énfasis en la cooperación Sur-Sur continuar profundizando la cooperación industrial en materia de defensa con Brasil.


El camino para la soberanía Argentina en las Malvinas y los territorios en el Atlántico Sur es largo y no está exento de dificultades y desafíos, el primero a superar sería el de generar los consensos políticos necesarios a nivel nacional para lograr una política exterior común que perdure en el tiempo sin importar el gobierno de turno. La política, la construcción de consensos y la negociación pacífica son el único camino para llegar a recuperar nuestros territorios usurpados y honrar a los 649 argentinos que dieron la vida en defensa de nuestra soberanía.


Licenciado Ignacio Panero.

Relaciones Internacionales.


Referencias:


(1) “En abril de 1982 los ingleses ocupaban Malvinas –unas islas con un total de 11.410 Km2- y una franja de 3 millas de territorio marítimo. La ocupación del Reino Unido fue sistemática y hoy ocupan un territorio de varios millones de Km2 en el Atlántico Sudoccidental.” ( Lerena, 2016:2)

(2) Mientras que los desembarcos pesqueros argentinos en 2015 alcanzaron las 780 mil toneladas; se estima que las capturas derivadas de las licencias otorgadas por el Reino Unido representan el 40% de la captura total del atlántico sudoccidental. Durante los últimos 30 años a través de estas licencias los británicos han extraído recursos pesqueros del mar argentino, por un valor de 20.880 millones de dólares; lo que supone un “valor comercial final”, del orden de los 147.830 millones de dólares, equivalente al 50% de la deuda externa argentina o la construcción de 7,7 millones de viviendas. La Argentina pagó con creces la guerra al Reino Unido.” ( Lerena, 2016:4)

(3) UNASUR: La Unión de Naciones Suramericanas es una organización intergubernamental dotada de personalidad jurídica internacional, integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

(4) UNASUR ha reforzado las tradicionales demandas de Argentina sobre las islas Malvinas. La preocupación estratégica por la protección de los recursos naturales se ha extendido así de la Cuenca Amazónica a la Cuenca de la Plata y el Caribe (Celi, 2012). A partir de esta “geopolítica de los recursos” se plantea que UNASUR ha de construir un espacio geopolíticamente integrado que garantice el acceso y dominio de sus miembros frente a potenciales amenazas extrarregionales” (Sanahuja, 2014:506)

(5) La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política. Su membresía incluye a los treinta y tres (33) países de América Latina y el Caribe.

(6) FONDEF: Fondo Nacional de la Defensa, con el fin de financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.



Bibliografía:


SANAHUJA, José Antonio & VERDES-MONTENEGRO ESCÁNEZ, Francisco (2014). Seguridad y defensa en Suramérica: regionalismo, cooperación y autonomía en el marco de UNASUR en Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe 2014. Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES). Buenos Aires, Argentina.


DELGADO CAICEDO, Jerónimo & BARRERA CASTRO, Alejandro (2010). Subiendo al Sur: África y América Latina en las nuevas dinámicas de la cooperación Sur–Sur. Humania del Sur. Universidad de los Andes. Año 5, Nº 8. Mérida, Venezuela.


Dr. LERENA, Cesar Agusto (2016). 34 años de ocupación británica en el atlántico sur.


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