Simón Bolívar: el amante independentista
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Simón Bolívar: el amante independentista

Desconocer la enorme figura de Bolívar, es desconocer la historia de América del Sur toda. Su influencia, como la de nuestro General San Martin, fue indispensable para lograr la independencia, y aunque fueron personalidades muy distintas, se complementaron en la tarea inigualable de liberar el sur del continente Ambos en distintas circunstancias y lugares, cruzaron la Cordillera de los Andes desafiando al clima, la altura, y la poco amigable intemperie que ella representa.

Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, le deben su origen republicano a las guerras independentistas llevadas a cabo —parcial o totalmente— por los ideales y los ejércitos liderados por Simón.

El autor hispanoamericanista que escribió la mejor biografía de Simón Bolívar fue sin dudas, John Lynch, que murió en Londres en abril de 2018.

En su obra señala: “Estudiar a Bolívar es estudiar a un personaje extraño y muy particular, cuyo pensamiento y voluntad fueron factores no menos clave en el cambio histórico, que las fuerzas sociales de la época.”

En su libro Las Revoluciones Hispanoamericanas 1808-1926, reserva un capitulo para Venezuela titulado: “Venezuela, la revolución violenta”

En el, defino a Bolívar por su Discurso de Angostura impregnado de una especie de absolutismo ilustrado, ilustrado por cuanto incita especialmente a la abolición de la esclavitud y a la distribución de las tierras entre las tropas, absolutista en su pensamiento constitucional. Según Linch.

Es en 2006 cuando Linch escribe su extraordinaria biografía sobre el libertador. Su título, Simón Bolívar. Según lo analiza el periodista Rafael Arráiz Lucca, en el segundo párrafo enuncia, anticipando la joya que vendrá, por la lucidez de su autor y la endiablada precisión de sus palabras.

“Bolívar fue un hombre excepcionalmente complejo, libertador que desdeñaba el liberalismo, un soldado que menospreciaba el militarismo, un republicano que admiraba la monarquía.” Valorado luego su impronta personal y social dice “Estudiar a Bolívar es estudiar a un personaje extraño y muy particular, cuyo pensamiento y voluntad fueron factores no menos clave en el cambio histórico que las fuerzas sociales de la época.”

En el año 2009, Linch escribió otra gran biografía, “San Martin, Soldado Argentino, Héroe Americano”, donde habla de las comparaciones odiosas pero inevitables

“Escribir una vida de Bolívar no es difícil. De hecho, si se le da la oportunidad, él la escribirá por usted. El historiador tiene que defenderse de Bolívar y proteger su propia versión de la independencia contra el torrente de palabras con el que el libertador busca explicarse y convencer. San Martín es diferente. No poseía el estilo y la desenvoltura del general venezolano, su sentido de la decencia le hacía reticente a hablar de su vida privada y mantuvo una reserva natural acerca de su papel en las guerras independentistas. San Martín constituye un desafío para el historiador, que tiene que descubrir el hombre detrás del silencio.”

Gran parte de la biografía de San Martin está escrita en clave y dialogo con la de Bolívar, uno explica al otro, señala Rafael Arráiz Lucca, analista de la obra de John Linch.

Bolívar fue un apasionado por la libertad de los pueblos, por la revolución y la independencia de España. Un hombre rico que murió pobre porque todo lo dejo en su afán de libertad.

Tuvo grandes amores, como su madre, muerta de tuberculosis cuando él era aún un niño, sus hermanas, que lo acompañaron hasta que dejo sus haciendas en Venezuela. Las mujeres tuvieron un papel fundamental en su vida, dándoles el un rol, que era para la época revolucionario.

“Duelmete, mi niño, mi niño………que allá viene el coco, con un carretón”. Y el tierno “Arrorró” se ha ido modificando con el tiempo. Dice la leyenda que esta canción nació con la Negra Hipólita, nana de leche del Libertador.

Así Cantaba la esclava Hipólita mientras alimentaba con su propia leche al niño que habría de convertirse en el libertador de seis naciones americanas. Hipólita amamantaba y cuidaba a Simón Bolívar al mismo tiempo que a Dionisio, el hijo de sus entrañas, pocos días mayor, que fue libertario y combatió en la batalla de Carabobo con el grado de sargento. Simón y Dionisio eran hermanos de leche y llevaban el mismo apellido, pues era costumbre de la época que los esclavos usasen el de sus amos.

La trascendencia de Hipólita en la infancia de bolívar es descrita por el propio libertador en una carta del 10 de julio de 1825, enviada desde el cusco a su hermana María Antonia: “te mando una carta de mi madre Hipólita para que le des todo lo que ella quiera, para que hagas por ella como si fuera tu madre. Su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella (el libertador no conoció a su progenitor, pues murió cuando él tenía dos años; a los nueve perdió a su madre y quedo al cuidado de su nodriza)”

Dionisio es el símbolo de la amistad más noble en la vida de Bolívar y permanecerá junto a el hasta tu muerte.

José Ignacio García Hamilton en su obra “Simón, vida de Bolívar”, le devuelve su dimensión humana y lo muestra como un ser creíble, que más allá de su relevante periplo, sufre medos, se ilusiona con fantasías, sobrelleva frustraciones y tiene las debilidades de cualquier persona.

Simón tuvo además grandes maestros, como Simón Rodríguez y Andrés Bello, que marcaron su vida para siempre. No tuvo una educación académica formal, pero sus grandes maestros, hicieron a un hombre culto y reflexivo cuando podía serlo.

García Hamilton hace hincapié en su relación con Manuelita Sáenz, una quiteña, casada con un inglés, que lo acompaño en alguna de sus batallas, y hasta sus últimos días. Se considera a Manuelita, junto a Rosita Campusano, amante de San Martin en Perú, como precursoras de los derechos de las mujeres en Hispanoamérica.

Bolívar era viudo de su única esposa, nunca volvió a casarse pero también en el amor fue un hombre apasionado, con tormentosas relaciones con varias mujeres, con algunas tuvo hijos.

Después de la entrevista de Guayaquil, San Martin se retiró a Chile y poco después iniciaría su viaje a Francia donde muere el 17 de Agosto de 1850 a la edad de 72 años.

En una carta dirigida a Bolívar, San Martin muestra su preocupación por la falta de acuerdo entre ambos para terminar la Guerra de Independencia, pero al final de la misma, demuestra la grandeza que lo caracterizo, despidiéndose generosamente, y declarándose su admirador:

“Le he hablado, general, con franqueza; pero los sentimientos expresados en esta carta quedarán enterrados en el más profundo silencio. Si se conocieran, los enemigos de nuestra libertad podrían aprovecharse de los motivos de nuestros pesares; los intrigantes y ambiciosos sembrarían la discordia. Con el mayor Delgado, portador de esta carta, le envío una escopeta y un par de pistolas, junto con mi caballo, que le ofrecí en Guayaquil. Acepte, general, este suvenir de su más ferviente admirador. Con estos sentimientos y la esperanza de que usted tenga la gloria de poner fin a la guerra de la independencia de Sudamérica, su seguro servidor: José de San Martín”

Bolívar continúa su periplo libertador con avances y retrocesos, siguiendo y entregándose por el sueño de la gran América Unida. Ya tenía síntomas de la enfermedad que lo llevaría a la muerte.

Daniel Florencio O'Leary fue el amigo de Simón, quien escribía sus crónicas día por día, batalla por batalla, fue un militar nacido en Irlanda, Es nombrado edecán del Libertador el 17 de septiembre de 1819. Estuvo presente en 1820 en las negociaciones de armisticio entre Bolívar y Morillo. Por sus acciones en la Batalla de Pichincha es elevado, por Antonio José de Sucre, al rango de Teniente Coronel. Luego de la creación de Bolivia, el Libertador asciende a O'Leary a Coronel. Acompañó a Bolívar después de 1825 en diversos procesos de integración panamericanista.

Tras la muerte de Bolívar viaja a Jamaica, donde comienza la redacción de "Memorias del general O´Leary", publicadas por su hijo.

Gracia Hamilton relata las oscilaciones de este luchador por la independencia y amante del poder absoluto, con sus pendulaciones entre aportes libertarios y su inclinación por la tiranía, su retórica democrática y su afán de hacer constituciones a su medida. La de Hamilton es una biografía novelada de un individuo querible pese a sus miserias, y superior aun a sus bajezas, cuya maravillosa travesía vital es el símbolo del auge y ocaso de una América española paradójicamente esclavizada por sus supuestos libertadores.

La vida de Simón es tan apasionante como triste Su muerte prematura sin que su lucha se viera culminada, sumió en la tristeza a sus más allegados, a sus fieles compañeros, y a Manuelita.

Manuela falleció el 23 de noviembre de 1856, a los 60 años de edad, durante una epidemia de difteria que azotó Lima, donde había vuelto a vivir después de la muerte del libertador. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones, para evitar el contagio, fueron incineradas, incluidas una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia.

Manuela entregó a O’Leary gran parte de documentos para elaborar la voluminosa biografía sobre Bolívar, de quien Manuela dijo: «Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero».

El Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, murió el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en la ciudad de Santa Marta, Colombia. Oficialmente, la causa de su muerte fue la tuberculosis.

Por Alicia Panero

Fuentes:

Simón. Vida de Simón Bolívar de José Ignacio García Hamilton

El adiós del hispanoamericanista que escribió la mejor biografía de Simón Bolívar. Por Rafael Arráiz Lucca, abril de 2018.

Harvey Robert, Los Libertadores: La lucha por la independencia de América Latina 1810-1830.

Traducción Aguilar, Carmen. 2002. RBA. Barcelona. págs. 224-225.