• Ignacio Panero

Sobre Colombia y la Idea Sudamericana: "sálvese quien pueda"

Actualizado: may 5


S.O.S Colombia:


Desde el 28 de abril el pueblo de Colombia lleva manifestándose en contra de la polémica reforma tributaria enviada al congreso por el Presidente Iván Duque, donde se pretendía aumentar el IVA (Impuesto al Valor Agregado) a los bienes de consumo e incorporar a más sectores de la sociedad al impuesto la renta básica, afectando en gran medida a la clase media y baja de la población colombiana, con el fin de poder aumentar la recaudación tributaria para estabilizar la economía fuertemente golpeada por la pandemia. Esta reforma llevó a manifestaciones masivas por gran parte de la población en distintas ciudades del país que fueron violentamente reprimidas por las fuerzas armadas y de seguridad, que catalogaron a las mismas en palabras del Ministro de Defensa Diego Molano como “amenazas terroristas de organizaciones criminales”.


Desde las redes sociales, ONGs y medios de comunicación se denuncian violaciones a los DDHH contra la población como el uso desmedido de las fuerzas de seguridad disparando armas de fuego contra la población, asesinato, detenciones arbitrarias, tortura y casos de abuso sexual encabezadas por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD). Hoy, en su séptimo día de manifestaciones masivas, se reportan entre 19 y 27 personas asesinadas por las fuerzas de seguridad, más de 846 personas lesionadas y más de 400 personas detenidas según Defensoría del Pueblo de Colombia. Pese al anuncio del retiro del proyecto de reforma tributaria y la renuncia de la cúpula del ministerio de hacienda colombiano, se ha anunciado que las manifestaciones van a continuar hasta que no se desintegre el ESMAD y se garanticen medidas eficientes en el área de salud para combatir la pandemia del COVID-19.




La frágil situación de Colombia no es una novedad, la violencia interna puede remontarse hasta los años 1960 cuando se desatan la guerra interna contra los grupos insurgentes y milicias paramilitares contra el gobierno nacional y los enfrentamientos contra los cárteles de droga, que no solo han otorgado mayor impunidad a la actuación policial sino que permean y favorecen la corrupción dentro de las instituciones estatales. Situándonos en la actualidad, y según la ONG Temblores desde el 2017 hasta el 2019 se produjeron más de 639 homicidios en manos de las fuerzas de seguridad y sus servicios de inteligencia hacia la población, entre los cuales principalmente representaban líderes sindicales, indígenas y poblaciones campesinas.


sálvese quien pueda


En los últimos años diferentes crisis sociales han surgido en los diferentes países de la región, tales como Venezuela, Chile, Ecuador, Bolivia y Perú, sumándose a estas crisis individuales de cada Estado, se suma la pandemia que afecta en su conjunto a toda Sudamérica. Ahora se suma Colombia, país donde en diciembre de 2008 producto de la crisis con las FARC se constituía la idea de una unión sudamericana para la cooperación y resolución de conflictos bajo el estandarte de la UNASUR. Los espacios e instituciones creadas por UNASUR para resolver conflictos, trazar políticas comunes buscaban reemplazar organizaciones tradicionales como la OEA y el TIAR fuertemente influenciadas por los intereses estratégicos de EEUU en la región. La Unión pudo intervenir exitosamente en la crisis Boliviana del 2008, el golpe de Estado en Honduras en 2009, la revuelta policial de 2010 en Ecuador entre otros, mostró su capacidad como organización para la mediación regional y la prevención de conflictos.



Con la delicada situación que se está viviendo en Colombia y viendo el silencio del resto mandatarios sudamericanos, sumidos en sus problemas de agenda internos, nos permite vislumbrar la tendencia de que la idea de una región sudamericana autónoma y capaz de resolver sus problemas internos ya no existe. Cada Estado por su cuenta busca afrontar sus problemas internos de manera autónoma, descartando la cooperación política con sus similares. Los procesos de integración aún vigentes o se encuentran en crisis como el MERCOSUR, o no tienen su mirada inserta en la región y sus problemas internos como la Alianza del Pacifico. Sudamérica se enfrenta a una situación muy delicada, viniendo de años de deterioro económico por la caída en los precios de los commodities a ser uno de los epicentros de la pandemia, aumentando la pobreza y las desigualdades sociales en la región.


Por el momento en la región nadie parece querer asumir el liderazgo o retomar la agenda de la cooperación ni buscar soluciones a la violencia que se está viviendo en Colombia más allá de organizaciones tradicionales como la OEA y ONU. Mientras que los estados de la región sigan pensando bajo la lógica de un “ sálvese quien pueda” y no entender que estamos todos en el mismo barco, Sudamérica seguirá cayendo en un espiral de inestabilidad y conflictos sociales.


Licenciado Ignacio Panero.

Relaciones Internacionales.













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